viernes, 23 de enero de 2009

Brasserie Central: comida sexy como en París

Ya son tres las ocasiones en las que he tenido la oportunidad de disfrutar de los deliciosos productos de la Brasserie Central. Y digo los productos porque, a comparación de algunos restaurantes de comida francesa donde los mexicanos acostumbramos acercarnos a las especialidades de esta cocina, en este lugar se puede apreciar la calidad de la materia prima sin máscaras.
Cuando llega a tu mesa un producto de primera, se nota. Esta vez, que como dije anteriormente, es la tercera que acudo al lugar (probablemente por mi convicción de que una no es ninguna y que no se puede juzgar una restaurante por la primera visita) pedí al centro media docena de almeja chocolata y media de ostión de Baja California. Cada habitante del DF tiene su lugar favorito para comer mariscos en la ciudad, pero les ruego que si gustan de marisco de altísima calidad, acudan a la Brasserie Central. La frescura es perceptible a primera vista. Las almejas hacen gala de vivísimos colores y los ostiones tienen una textura inigualable. Debajo de la fuente de mariscos, el atento servicio coloca chile verde, cebollita picada, soya, vinagreta de shallots y jugo de limón. Claro que no puede faltar la colección de salsas ampliamente consumidas por el mexicano marisquero. Sin duda, un manjar.
Después llegó a la mesa medio kilo de King Crab grillado a la mantequilla. Me quería morir de placer. Cualquier cosa que exprese sobre esas patotas de cangrejo, sería una declaración insuficiente. Para terminar, pedí un corte de carne kobe, que demuestra su calidad al pasar innecesariamente el cuchillo por ella para cortarla. Y qué decir de las papas a la francesa y la salsa bernesa que lo acompañan. Es como estar en París. Y fue de ese pensamiento que, a mi acompañante y a mí nos surgió la necesidad de conocer al chef, deseo que se nos concedió inmediatamente a través de nuestro amable mesero.
El chef Mark Cryderman se apareció acompañado de su sous-chef y nos sacó de la duda. No es francés. Pero es canadiense… Ya con la presencia del jefe en la mesa, optamos por preguntarle cuál sería el cierre perfecto para nuestra experiencia y, sólo después de decir que “nada deja mi cocina si no es sexy”, nos recomendó lo más sexy en postres: J´Aime Chocolat y el helado de queso de cabra. Y sí son sexies. Para los amantes del vino, la visita a la cava climatizada es un verdadero placer. Como dijo el capitán al llevarnos a ella: “de la vista nace el amor”. Y es cierto. Una experiencia grandiosa, por tercera vez.



Cheers,

Jota Beka


Reservaciones al 5545-5628
Dom a Mar De 1:00 pm a 1:00 am
Mar a Sab De 1:00 pm a 2:00 am

Terraza pa´Fumar

viernes, 9 de enero de 2009

Aprendizaje decembrino

Antes de que lo olvide (el señor Alzheimer corre tras de mí), quisiera compartir con ustedes un consejo que surgió de una experiencia pre navideña.

Nunca, nunca, por ningún motivo acepten una invitación a una sobremesa decembrina.

Sea quien sea quien les extienda la invitación (pareja, amistad o guía espiritual), no vayan. Existen interminables actividades que al parecer son menos atractivas, pero que los salvarán de pasar uno de los peores ratos de sus vidas. Bueno, creo que estoy exagerando, pero llegar a una mesa donde los comensales ya tienen los labios morados como evidencia del consumo exagerado de vino tinto es la muerte. Sobre todo si como yo, uno se aparece sobrio en esa atmósfera etílicamente alterada.

Hasta el más admirado de nuestros conocidos actúa vergonzosamente, no falta la compañerita que trata de aconsejarte en el amor y mientras lo hace, refresca tu cara con saliva cual atomizador. Claro que uno se hace un poco hacia atrás para buscar que las atléticas gotitas de baba no alcancen su objetivo, pero la creadora de tan abundante líquido se vuelve a acercar.

Esa noche en particular, los meseros me lanzaban miradas de compasión. Los comensales de otras mesas me suplicaban silenciosamente que controlara a mi kinder en crack y yo, entre avergonzada y arrepentida de haber cambiado mi pijama y la comodidad del sillón de la tele, con impotencia observo cómo quien me invitó, le hace un ademán al mesero y solicita, en una mezcla bizarra entre francés y español y con una copa de sambuca nero en la mano, una botella de champaña para concluir la velada.

Moraleja: háganme caso. Y si resulta imposible evitar la tardía llegada, tómense unos traguitos pegadores para no desentonar.

Cheers,
Jota Beka

jueves, 8 de enero de 2009

Grandiosa Frase

Para aquellos que después del maratón siguen con una ligera cruda moral y los rezagos de la física. Aprendan...

"El alcohol horripila, pero únicamente en el espectáculo del borracho callejero, medio desnudo, temulento. La borrachera discreta, bien vestida y paseada en coche, es cosa diferente, respetable y decente." *

¿En qué grupo caen ustedes?
Mmmm, interesante...

Saludos y feliz año a todos.

Cheers,
Jota Beka

* Frase rescatada por Ricardo Pérez Montfort de El Diario Ilustrado de 1908.